· El diputado Javier Brea advierte de sobrepoblación, denuncia que el sistema de pago de daños “es ineficaz y no es proporcional” y propone declarar al lobo especie cinegética. · “El lobo arrasa mientras el Gobierno de Barbón, pasa” asegura Brea que apuesta por buscar un equilibrio entre posturas extremas.

El Partido Popular exige al Gobierno del Principado que se posicione a favor de los ganaderos, “los verdaderos conservacionistas”, ante los continuos estragos ocasionados por el lobo en la cabaña ganadera asturiana; daños que, en zonas como la Montaña de Covadonga, “comprometen incluso la producción de Queso Gamonéu”.

El diputado responsable de Ganadería del PP, Javier Brea, ha ofrecido esta mañana una rueda de prensa acompañado por la diputada Cristina Vega, en la que ha defendido que ante la superpoblación de lobos que reflejan los datos y la sangría de ataques, “sólo cabe reducir su número para lograr un equilibrio entre lobos y ganado”.

Brea ha explicado que en España las normas proteccionistas se han multiplicado en los últimos años y “en paralelo, los lobos, los jabalíes, los conejos y otros animales se han convertido en verdaderas plagas y en un problema para quienes viven del campo, que se ven desamparados, puesto que no se les compensa por la aportación que se les exige: la entrega gratuita de su patrimonio privado, en beneficio del llamado interés público de la protección”.

En este sentido, agregó que el actual sistema de pago de daños por animales salvajes “es ineficaz y no es proporcional al daño que causan a la población rural” y denunció que “mientras, ven que se reparte dinero público y se protege el interés económico de movimientos ecologistas, a quien nadie pide cuentas ni examina si su razón de ser”. Brea criticó que estos colectivos hablen de especie vulnerable, “cuando lo cierto es que al Norte del Duero su categorización es least Concern (Sin preocupación); la categoría más baja de protección”.

Brea recordó que Asturias tiene un Plan de Gestión del lobo, en el que se indica las zonas libres de lobo y las extracciones que deben hacerse por zonas y años, estamos en la segunda edición del Plan, que es de 2015. “Pero lo cierto es que los sucesivos gobiernos socialistas no lo han cumplido nunca, ni un solo año, lo que ha dado como resultado la actual situación de superpoblación, un rotundo fracaso”.

 

Medios económicos y humanos para hacer cumplir el Plan

Por eso, subrayó, desde el Grupo Parlamentario Popular urgimos al Gobierno que proceda, a la mayor brevedad posible, a la revisión del Plan de Gestión del Lobo, dotándole con los medios económicos y humanos para garantizar su cumplimiento.

Así, el diputado popular apostó por adoptar medidas urgentes como estudiar y cuantificar la carga de lobos que soporta cada territorio de forma sostenible; establecer y declarar zonas libres de lobos en aquellos territorios donde la presencia de esta especie resulte incompatible con la ganadería y elaborar un protocolo que permita actuaciones inmediatas sobre la población de lobos cuando existan daños en zonas libres o reiteración de daños en zonas de gestión, que comprometa la viabilidad de la actividad ganadera.

 

Declarar al lobo especie cinegética

Además, piden el pago de las indemnizaciones de manera rápida y justa, de forma que garantice una compensación satisfactoria por los daños causados y explorar de manera razonada y sin complejos la posibilidad de declarar al lobo especie cinegética.

“Desde el GPP creemos que tiene muchas ventajas y ningún inconveniente: supondría un apoyo a la administración, seguridad jurídica para los cazadores y nuevos recursos para las zonas rurales”, añadió Brea en este sentido.

Por último, el popular señaló que el lobo es un valor, una “riqueza natural de la que debemos sentirnos orgullosos”, y su presencia puede ser también fuente de ingresos económicos en actividades de observación y ecoturismo.

En este sentido, apostó por que el esfuerzo de conservación se realice donde hay pocos ejemplares mientras que se controle la población “para mantenerla dentro de umbrales sostenibles” allí donde sea necesario para hacer viable la actividad ganadera.

Por eso, insistió una vez más en la necesidad de analizar el tema “con racionalidad, eliminando la agresividad en el tono de los discursos, superando las declaraciones testimonialistas y con un planteamiento sensato, viable y de consenso”.