En 2016 las gasolineras asturianas vieron reducidas sus ventas un 20 por ciento, mientras la facturación de las situadas a pocos kilómetros del límite del Principado con Cantabria o Castilla y León subía un 40 por ciento. En lo que va de año las ganancias de las estaciones de servicio de la región ya han caído un 17 por ciento en comparación con los dos primeros meses del año pasado. Con estas cifras en la mano, la portavoz de Hacienda e Industria del Grupo Parlamentario Popular, Emma Ramos, alertó de "la pérdida de competitividad y riqueza" que el conocido como "céntimo sanitario", impuesto sobre los carburantes, causa en Asturias. Un tributo que el PP defiende eliminar.

Ante el Pleno de la Junta General y en un encendido debate con la consejera socialista de Hacienda, Dolores Carcedo, Ramos llevó al Parlamento las protestas de particulares y autónomos, pequeños o grandes transportistas que se ven perjudicados por la política fiscal del Principado. "No piense sólo en esos supuestos 5 millones que dejarían de recaudar si eliminasen este tributo, sino en los recursos económicos y de empleo que ya estamos perdiendo", subrayó la diputada del PP.

Ramos expuso cómo un particular paga por su combustible en Asturias "entre 130 y 200 euros más que en Cantabria". Una cifra que asciende a "500 o 600 euros de diferencia para una furgoneta, o a entre 1.400 y 1.800 euros para un pequeño camión". "Mientras sigue siendo imposible saber a dónde va el dinero que cobran por ese impuesto, porque para la sanidad no da, quienes tienen que repostar pasan de largo, una falta de consumo que hace que las estaciones de servicio vendan menos y, en consecuencia, paguen menos a las arcas asturianas y tengan menos puestos de trabajo", sentenció.