Mercedes Fernández advierte de los "grandes cambios en la vida de la gente, en los colegios, la justicia o el ámbito sanitario" que traería la cooficialidad en la multitudinaria conferencia organizada por el PP en Gijón

"La oficialidad del bable sentaría las bases del nacionalismo en Asturias, se convertiría en un deber para toda la sociedad". Es la advertencia que, quienes conocen de cerca las graves consecuencias que van unidas a convertir una lengua en un símbolo político, trasladaron a quienes abarrotaron el salón de actos del Centro Cultural Antiguo Instituto de Gijón para asistir a la conferencia "Asturiano, SÍ. Oficialidad, NO.", organizada por el Partido Popular. El objetivo, en palabras de la presidenta, Mercedes Fernández, "trasladar al conjunto de la sociedad asturiana las consecuencias y el conjunto de obligaciones que traería la cooficialidad; en definitiva, hablar de lo que, quienes la defienden, no quieren que se sepa".

"La oficialidad traería grandes cambios en la vida de la gente, en los colegios, la justicia o el ámbito sanitario", explicó Mercedes Fernández en la inaguración de la conferencia, en la que participaron el catedrático de Derecho en la Universidad Autónoma de Barcelona Rafael Arenas, ex presidente de Sociedad Civil Catalana; el doctor en Filología y experto en dialectología Félix Fernández de Castro; Joaquín López, padre de familia asturiano que tuvo que abandonar Baleares por la discriminación lingüística a favor del catalán; y el periodista gijonés Carlos Cuesta, que ejerció como moderador.

Dar clases de lengua española en catalán

La experiencia personal de Joaquín López, su mujer y sus dos hijos, en una pequeña localidad balear despertó murmullos de asombro entre los asistentes. Por ejemplo, al conocer que "en el colegio, las clases de castellano se daban en catalán", o que para impartir la docencia de español se utilizaban las horas del recreo, dejando a los niños castigados. Detras de las peticiones de cooficialidad "hay mucho más que una cuestión lingüística, hay una cuestión ideológica", sentenció.

En el compromiso del PP por llevar "la bandera de la claridad" en el debate abierto en torno a la cooficialidad del bable, la presidenta del Partido advirtió que las comunidades autónomas "no se pueden fotocopiar", y lamentó que "el nuevo PSOE" flirtée con Podemos, abrazando la cooficialidad "por sólo 3 votos en su último Congreso regional, lo que hizo saltar todas las alarmas".

Asturiano

"El derecho que ahora exigen unos pocos se convertiría en un deber para toda la sociedad", afirmó el profesor de Filología Félix Fernández de Castro, que defiende que "no existe sólo uno, sino muchos bables". "La Academia ha hecho un gran esfuerzo a la hora de diseñar un bable estándar, pero no quiere hablar de que lo esencial, la aceptación de esa lengua por parte de la sociedad, está lejos de ser una realidad", aseveró. 

Para el catedrático de Derecho Rafael Arenas, uno de los asuntos más graves es que, al invocar la libertad, quienes defienden la cooficialidad no dicen que "el derecho que abandera una minoría acabaría engullendo la libertad de elegir de la mayoría, al imponer el bable sobre el castellano". "La oficialidad desplazaría al castellano, una lengua que hablan 450 millones de personas, por otra que, en el mejor de los casos, hablaría un millón", añadió Fernández de Castro.

"Si el bable es la lengua propia, la otra (el castellano) es la impropia, que es lo que sucede en Cataluña, y todo lo que hablamos y escribimos en la lengua se la restamos a otra", apuntó Arenas. Entre las preguntas del público destacó la preocupación por lo que la oficialidad del bable traería, por ejemplo a los jóvenes, obligados a aprender una lengua que no utilizan para poder opositar a la Administración. Un sinsentido que unos pocos "pudiesen vivir de ese negocio".