Mercedes Fernández anuncia en una entrevista con El Comercio que habrá renovación en las listas electorales, "es nuestra obligación", y afirma que la izquierda es un desastre para Asturias: "Hipotecó el presente y vendió el futuro"

La presidenta del Partido Popular de Asturias, Mercedes Fernández, ha concedido una entrevista al diario El Comercio que, por su interés, reproducimos a continuación.

-Comienza el Partido Popular una nueva etapa. ¿Cómo es el PP de Pablo Casado?

-A partir del último congreso se espera un PP más fuerte, un partido que salga de una cierta atonía en la que estábamos inmersos y que reconquiste votantes. Esa es la síntesis más importante del congreso del Partido Popular. El liderazgo de Pablo Casado simboliza perfectamente ese nuevo brío, ese discurso brillante y vibrante que necesita la gente oír y escuchar. Por tanto, el liderazgo de Pablo servirá para darle nuevos bríos al partido.

-No son pocos los que dicen que con el nuevo presidente, el PP gira a la derecha.

-El PP lo que cambia es el estilo, nada más. Es evidente que hay liderazgos distintos, el de Rajoy lo era de una forma, el de Aznar de otra y el de Pablo lo será de otra. Pero por una razón elemental, que es que no hay dos personas iguales, porque Pablo tiene 37 años y es consustancial a esa edad que tenga ese brío y esa fuerza... Por lo tanto, no atisbo ningún giro más allá de la defensa de los principios en los que cree el PP.

-Pidió expresamente Casado que nadie preguntara a nadie a quién había votado.

-Fue una prueba de generosidad política de Casado y que suscribo al cien por cien. A partir del congreso, el PP tiene un presidente y ese presidente se llama Pablo Casado y a partir de ahora todos, desde el Partido Popular de Asturias, como hemos hecho siempre con todos los presidentes, estaremos en sintonía con él.

-Usted no ocultó sus preferencias. Y Casado no era una de ellas.

-Yo voté a María Dolores de Cospedal en la primera vuelta porque creo que fue una gran secretaria general y que ayudó muchísimo a Asturias. Yo no soy de dar mucho la lata en Génova, pero en determinados momentos una organización o una presidenta, como es mi caso, necesita respaldo, ayuda, complicidad, tener esa corriente de simpatía, fiabilidad y confianza que tenía con Cospedal. Y por tanto, y como yo fui educada en los principios de que aquella persona que me presta ayuda debe ser correspondida, le voté.

-¿Qué ayuda le pidió?

-Que quede claro que pedí respaldo no para mí, porque yo nunca tuve nada porque nada pedí para mí, sino como organización. Pues, por ejemplo, cuando le pedí apoyo para Asturias para que hubiera una persona más en el Comité Ejecutivo Nacional, Cospedal siempre respaldó a Asturias. También a Isabel Pérez-Espinosa, que estuvo en una situación también no exenta de dificultades. Por tanto desde esos principios evidentes de excelente secretaria general, Asturias votó a Cospedal en el segundo porcentaje mayor tras su tierra, Castilla-La Mancha.

-Y luego apoyó a Soraya Sáenz de Santamaría...

-Así fue, porque creo que una presidenta tiene que interpretar a la organización que preside y tiene que sacudirse egoísmos personales. Yo vi que Soraya fue la segunda en preferencia de votos de la afiliación asturiana, y eso es un elemento irrefutable. También que los diputados nacionales y senadores de Asturias habían apoyado a Soraya. Fuimos haciendo una serie de reflexiones tratando de acertar, hacernos esa opinión para que el PP de Asturias sintiera que su presidenta hacía lo que la inmensa mayoría de ellos habían dicho que iban a hacer y ése fue el criterio.

-Pero al final, ganó Casado...

-Tengo una magnífica relación con Pablo Casado, siempre la tuve. De hecho vino a mi congreso porque Cospedal estaba en el suyo y me preguntó que quién quería que viniera, y sin dudarlo ni un instante pedí a Pablo. Tengo mucha admiración y simpatía por él, es una persona brillante que cree en lo que hace y lo dice y la gente que habla claro me encanta.

-¿Negoció con Casado y Santamaría?

-Alguien me dijo que debería haber negociado con las dos listas a la vez y tratar de colocar personas en ambas. Pero claro, si lo hiciera, no sería yo. Desde la dirección del PP de Asturias hubo muchísimas conversaciones, con Pablo Casado hablé muchísimo, con su entorno, especialmente con Javier Maroto, hablé muchísimo con Soraya, con Fátima Báñez... Hablé mucho con todos, como creo que era mi obligación, pero negociación hubo una, solo una. Y fue con Soraya Sáenz de Santamaría.

-Y luego, con el nuevo presidente, logró que Asturias vuelva a los órganos ejecutivos del PP, con la designación de Luis Venta como secretario de Medio Rural y Despoblación. ¿Cómo fue la negociación?

-Comprenderá que, por prudencia y respeto al presidente, las negociaciones nunca son ni han de ser públicas, pero sí su conclusión, su resultado final. Agradezco enormemente a Pablo Casado la oportunidad de incorporar a Luis Venta al Comité Ejecutivo Nacional.

-¿Se arrepiente de haber apoyado a Cospedal y Soraya?

-No. No me suelo arrepentir de casi nada. Lo habría hecho si no hubiera actuado con limpieza, pero como lo hice siempre todo con claridad...

-Cuando en el congreso anunció su apoyo a la exvicepresidenta, hubo compromisarios asturianos 'sorayistas' que cambiaron su voto y optaron a última hora por Casado. «No podemos estar donde esté 'Cherines'», llegó a decir uno de ellos.

-Quiero ser clara y muy precisa: eso dicen y si eso pasó, me parece bochornoso.

-Pues pasó...

-Pues me parece bochornoso.

-¿Le sorprendió que Pablo Álvarez-Pire y Reyes Fernández Hurlé estuvieran en la lista de Casado?

-Pablo me lo comunicó con carácter previo. Tengo una relación con él mucho más estrecha que con Reyes por razones evidentes, porque es mi vicesecretario de Comunicación. Forma parte del núcleo decisorio del PP de Asturias y es un colaborador eficaz y leal. Le deseé suerte y suerte tuvo.

-¿Se lo comunicó también Reyes Fernández Hurlé?

-Pues no, la verdad que tuve conocimiento de que entraba en la lista cuando Pablo Casado lo anunció. Lo escuché en el plenario.

-¿Y cómo lo interpreta?

-Yo no analizo, solo digo. Mi forma de entender la política me hizo rechazar cargos que a lo largo de mi vida me ofrecieron. Por ejemplo, cuando era diputada nacional me ofrecieron formar parte de un Comité Ejecutivo y lo rechacé, porque por el hecho de ser diputada ya tenía asiento. Soy la primera presidenta en la historia del PP que no soy senadora por lo mismo, porque creo que no se deben acumular cargos. Si yo me hubiese reservado para mí el puesto de senadora, como hicieron Isidro Fernández Rozada u Ovidio Sánchez, pues Fernando Goñi no sería senador. Creo que la renuncia de uno supone la oportunidad de otro y a mí eso me parece bonito. Reyes ya formaba parte del Comité Ejecutivo nacional por ser secretaria general de Nuevas Generaciones y por eso me sorprendió que aceptara ir en la lista.

-Argumenta Fernández Hurlé que aceptó ir en la lista al Comité Ejecutivo porque en dos años dejaría de ser miembro nato.

-¿Dos años? ¡Madre mía, en política dos años es un mundo!

-Casado anunciaba renovación, pero no contempla movimientos en las direcciones regionales.

-Hace poco más de un año yo en Asturias tuve dos rivales, con un resultado creo que irreprochable, con el apoyo de más del 80%. El periodo por el que la militancia me otorgó la confianza fue por cuatro años. Se consumió uno y por tanto me quedan tres de mandato. Las reglas del juego son ésas y así deben ser.

-¿Está en disposición de encabezar de nuevo la lista?

-Siempre dije que no hay más nombramientos que los de Andalucía por razones de una convocatoria próxima. Por tanto, quien se autoproponga, quien haga de su nominación un juego de enredos está pensando en sí mismo y no en el interés general del PP. Falta mucho tiempo para las autonómicas y municipales. Los nervios son lícitos, pero en política y en la vida la templanza es mejor y la autodisciplina es una buena herramienta de trabajo.

-No me ha respondido, así que se lo pregunto de otra manera. ¿Se siente con fuerzas suficientes para repetir como candidata del PP?

-Mire usted, el día que no me sienta con fuerzas dejaré de ser yo. Pasé por muchos avatares, por muchas dificultades en política porque a mí nunca se me regaló nada ni el azar me fue especialmente propicio. Y tengo que decírselo con absoluta franqueza y claridad, porque tuve buenos números en algunas elecciones, pero curiosamente no se materializaron en poder. Por lo tanto, fuerza toda la del mundo porque creo en este proyecto y este partido forma parte de mi vida. Y cuando eso es así y uno deja de hacer tantas cosas en el ámbito personal, profesional y familiar tiene que tener muchas fuerzas para seguir en esto, porque los días de vinos y rosas son menos que los de espinas. Pero pese a todo, sí, me siento con fuerzas, si así lo decide mi partido.

-¿Habrá mucha renovación en las listas?

-Tiene que haber caras nuevas, es nuestra obligación que suceda. Hay personas que me dijeron que no querían seguir por razones de naturaleza personal, en algunos casos; en otros, bastantes, de naturaleza profesional, y hay otros casos que no es por estas razones, sino que se dan otras, y tiene que darse esa renovación.

-¿Qué le parece la decisión de Carmen Moriyón de optar a la Presidencia de Foro y del Principado?

-Fíjese, intenté conversar con ella en su día para ofrecerle un gobierno de coalición en Gijón y no fue posible siquiera hablar con ella. Hay un proceso en Foro del que se intuye el fin. Creo que un alcalde o alcaldesa tiene que ser egoísta para su municipio, tiene que como sea conseguir lo más posible para su municipio en detrimento de los demás. Y claro, y aquí estoy haciendo hipótesis, si se opta a una candidatura regional y se mantiene la Alcaldía de Gijón, creo que es malo para Gijón. No sé si dejará el Ayuntamiento para sentirse más libre, pero si hubiese esa dualidad, Gijón pierde.

-¿Es posible reeditar la coalición electoral con Foro que alcanzaron en las generales?

-No lo sé. Puedo hablar de lo que pasó, se intentó y no ocurrió en Gijón. Si en Gijón hubieran aceptado la coalición, liderada por supuesto por Carmen Moriyón, hoy no estaríamos pasando las dificultades que el equipo de gobierno está pasando tratando de gobernar con Podemos, porque creo que nuestra unión nos hubiera dado una mayoría absoluta. Después de las generales me preguntaron muchas veces si se reeditaría la coalición y dije siempre, hasta que empecé a llevar desaires y más que desaires, que lo que funciona bien no había razón para cambiarlo. Falta mucho tiempo, pero esa coalición fue un éxito. Estamos hasta arriba de la izquierda que hipotecó el presente y vendió el futuro. ¡Es un desastre para Asturias! Me gustaría que el centroderecha ganase y gobernase. Hay caminos andados, pero en la actualidad no existe una hoja de ruta.

-¿Cómo ha visto la salida de Cristina Coto de Foro?

-Tengo una magnifica relación con ella y coincidíamos en lo fundamental, que la izquierda no gobernase. Se marchó de su partido, dimitió con elegancia, con limpieza, y esas actuaciones me merecen siempre respeto. Me gusta decir siempre lo que digo en privado y en público. Supongo que estará de vacaciones y se tomará un periodo de reflexión y no descarto tomarme un café con ella.