Los alcaldes del PP están dispuestos a aceptar la instalación de una planta incineradora en Asturias si el proyecto no castiga las arcas municipales y se buscan alternativas para reducir el impacto económico que supone el desarrollo del equipamiento, cuyo coste se cifra en unos 250 millones de euros. Ésta es la principal conclusión que puede extraerse de un encuentro que mantuvieron ayer en Oviedo alcaldes populares de toda la región y miembros de la dirección regional del partido. Los regidores abren la puerta, aunque con numerosos matices, a la instalación de una planta incineradora en Serín, algo que pretende el PSOE asturiano y que rechaza Izquierda Unida, socio de gobierno de los socialistas.
| «En caso de ser necesaria la construcción de una planta de valorización energética o incineradora, entendemos que podría valorarse, entre otras opciones, la construcción por el procedimiento de construcción, concesión y explotación, lo que evitaría el desembolso inmediato de su coste, pudiendo las empresas en libre competencia ofertar mejores condiciones y, por lo tanto, menores costes para nuestros municipios», señalaron ayer, mediante un comunicado, los responsables del PP asturiano. Ése, el económico, es el principal pero que parece poner el PP al proyecto. «Entendemos que la crítica situación económica de los municipios españoles, que afecta también a los asturianos, impediría aportaciones económicas para la inversión e, incluso, los necesarios avales, porque incidirían directamente en el endeudamiento, que en muchos casos ya supera el límite establecido», subrayan los regidores populares, que proponen «un pacto que aúne voluntades políticas e institucionales para adoptar la estrategia más oportuna para la gestión de la basura que se genera en Asturias». Los populares también muestran su preocupación por el impacto que pueda tener el proyecto en la economía de las familias. |